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jueves, 4 de diciembre de 2014

PRELUDIO ANTES DE CONCLUIR LA RELECTURA DEL CUARTO ELEFANTE

Las piñas de América, una delicia para Dostoievski.

Para el existencialismo más duro, el de la sobrevivencia: "Porque es tanta mi fuerza, que me siento capaz de sobrellevar todas las adversidades, mientras pueda decir a cada instante: ¡Existo!"

¡Para lo que sirve la vida, vale más soñar!

Como parte del anarquismo que rige a la juventud:
"Sí, amo el desorden! ¡Quiero incendiar la casa!"
... "ignoran que esa destrucción es obra mía."
¡Qué hermoso sería desafiar al mundo...!

¡Hay momentos en que el hombre ama al crimen!

Los niños rusos que en broma dañan la vida de un perro, lo que después provoca el arrepentimiento y la ilusión de encontrar al perro vivo. Otro juego de niños rusos hace que degollen a un pato, el castigo monetario por haber matado al pato. Y se entiende el disgusto de la clase de latín para estos niños.

Demetrio Karamazov como nota que antecediera al suicidio que ya no realiza: "Mi castigo por la expiación de toda mi vida". Luego manifiesta que a los hombres disolutos como él se les hace trampa con "una adversidad del Destino que los refrene, una fuerza exterior que los subyugue".

Y la poesía que no se olvida por haber cantado a los pies de las mujeres se quiere levantar un monumento a Pushkin.

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