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martes, 8 de abril de 2014

POEMA PARA LA DAMA FUE OBRA DE UN ESQUIZOFRÉNICO

La vi sentada en mi asiento, y resplandecía sin aparentar ninguna preocupación. Ya pensaba en el pretexto para conocer a la radiante belleza que estaba tan cerca de mí. Me atreví a conocerla, una vez un poco después de empezar a relacionarnos me saludó con las manos mojadas, era lo que menos importaba, era una mujer que se daba su importancia y desde ahí debí pensar en fortalecer los lazos. En realidad, desconfiaba que me atrayera más de lo que creía. Sucede que había unos partidos de voleibol femenil internacional en un auditorio de mi pequeña ciudad y se lo comenté, prácticamente me conminó a invitarla y también al esposo al que no debía tomar mucho en cuenta. Hacía mis cálculos y si quería salir con ella por primera vez debía gastar por lo menos 80 dólares. No me animé y como castigo estuve con una molesta gripe que duró casi tres meses.

Trato de describir que es una mujer que viste con elegancia, muy atenta a siempre mostrar lo mejor de sí, tenía un auto deportivo color blanco, y parecía la reina de un lugar que le queda chico y parece peligroso para ella, pero alguna vez me lo dijo: '¿acaso crees que no soy fuerte?'. Cuando tiempo después supe que le gustó un film que vio en el cinema, su título indicaba que era una mujer que persigue sueños de auténtica reina: "Wall Street: Money Never Sleeps".

Mi vida de sueños terrenales le recomendó asistir a un Tour de Cine Francés, mencionándole que unas películas mostraban diferente visión a lo que nos acostumbraban las producciones de Estados Unidos. Me reservé persuadir a su mente, tengo una colección de películas llena de mujeres fatales, detectives y el suspense, realmente estimo en mucho el film noir y lamentó mucho que las producciones modernas olviden a los amantes de este género. Pero me decidí a compartirle una película infantil que para mí es muy simbólica y que seguramente descartó en sus gustos. Le di para que viera "Nicky, la Aprendiz de Bruja (Kiki's Delivery Service)" que reflejo en la carátula de presentación del blog "Madruguete Mágico". Obviamente me consideró como ignorante del poder que ella gusta conseguir. Tal vez debí bombardearla y hacerla sentir una femme fatale, y entregar a su alma títulos desde "Black Widow" hasta "Double Indemnity", pero confiaba en que era dueño de mi tiempo, lo que no fue así. Me podía haber comprendido, yo conocí a una femme fatale de primera clase y ella quizá desearía sentirse a su nivel.

La enteré de mi viaje a la Ciudad de México, le obsequié el programa donde aparece mi nombre y el título de la ponencia, pero ni siquiera después pude compartirle el texto que leí en mi ponencia: "La Oscuridad en el Hombre Invisible creado por Wells", y pues todavía entusiasmado le alcancé a decir del viaje a Miami y la ponencia que presumía sobre la caza de brujas, aunque ya no tuve suerte para presentarme ante ella con los trofeos de esta pequeña gloria.

Cuando todavía no enfermaba, la hice feliz compartiéndole mi ejemplar de "Eat, Pray, Love" que seguramente leía hasta que me lo devolvió al haberla molestado que prefería comer a que urgentemente yo me explicara sobre lo que me acontecía, no me iba a entender estaba en mi crisis de esquizofrenia. Así que indignada fue a mi sitio de trabajo y me devolvió el libro de "Eat, Pray, Love", entre las hojas del libro iba un poema que le escribí a ella, y que seguramente le gustó mucho, puesto que tenía de inspiración a Ernesto de la Peña y su "Mineralogía para Intrusos", pero este poema para la dama fue obra de un esquizofrénico.

Ella no sabía, ni supo, ni imaginaba suponer que yo estaba enfermo de la esquizofrenia, simplemente pensó que buscaba irritarla, pero hasta cuando terminó la relación devolviéndome el libro referido sentí que lo hizo con un poco de dolor, en otra situación estando con salud, hubiera sido una bonita fantasía que duraría hasta el presente.

Sin embargo, la involucré en mi delirio y la consideraba una agente rusa, y por su carácter e inteligencia la imaginé como una mujer-robot más sofisticada que el robot Asimo de Honda que deslumbró a Peña Nieto. Asocié que su nombre en español significaba "Mar de Rusia" y pensaba según mis conocimientos geográficos que era el Azov. Fui a San Cristóbal varias veces porque otra vez me imaginé una batalla de espionaje donde yo era HUE BOND (No era yo cuando pedí cheve en vez de martini, tenía hambre) y que San Cristóbal estaba lleno de agentes rusos, y que eran los 'hermanos' de la dama. Nadie me entendía, hice mi hechizo en las afueras de un Oxxo y pensé que liberaba a la dama From Russia With Love quemando una solapa del libro "Revolución en el Tiempo", que no he podido leer pero trata de la historia de los relojes. Me sucedió también que yendo en las unidades de transporte colectivo de más alta tecnología en mi pequeña ciudad, me imaginaba que añadiendo una moneda por una determinada cara convertía a los viajeros en robots, y como quise comprobar mi idea, le tocaba ligeramente la oreja a una de las pasajeras que parecía agente rusa, hasta que se volteó crispada y molesta, pensó que había sido un mosquito o su simple estrés, pero era HUE BOND que en su esquizofrenia hacía de las suyas. Y pues concluyo que una vez curado ya no pude restablecer mi amistad con esta amiga tan atractiva y ambiciosa que era un buen prospecto para Femme Fatale, pero que sólo hice feliz con el poema por mi Santa Esquizofrenia.

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