A don Miguel de Unamuno
Néstor, el pintor Néstor, tan conocido por sus extravagancias, nos refirió un día en su taller la idea que había concebido para pintar un gran cuadro, El hijo pródigo, que fue excomulgado y, sin embargo, obtuvo un gran éxito por la maestría en la ejecución, la novedad y rareza de la factura, y, sobretodo, por la extravagancia o humorismo de la composición, que agradó hasta el entusiasmo a los exquisitos del arte, a los gourmets del ideal, a los hijos trastornados de este fin de siècle que, fríos e impasibles ante los lienzos del período glorioso del arte, vibran de emoción ante las coloraciones exóticas, los simbolismos extrañamente sugestivos, las figuras pérfidas, las carnes mórbidas y voluptuosamente malignas, los claroscuros enigmáticos, las luces grises o biliosas y las sombras fosforescentes, en una palabra, ante todo lo que significa una novedad, una impulsión rara que mortifique el pensamiento y sacuda violentamente nuestro ya gastado mecanismo nervioso. Y de todo esto había en El hijo pródigo.
Figuraos que el hijo pródigo era, ni más ni menos, Luzbel, el Ángel Caído, el Maligno, cuyas maldades provocaron la cólera del Padre Eterno y el terror y la execración de la Humanidad; ese Maligno, que llevó visiones infamemente voluptuosas a los ojos del anciano San Antonio en su retiro de la Tebaida, que enciende las malas pasiones de los hombres y atiza en el alma de las mujeres las pequeñas perfidias y las bajas picardías, que turba los cerebros, que juega inicuamente con los nervios y produce las exacerbaciones más concupiscentes, las irritaciones más libidinosas.
Solo un loco, un desarreglado, podía tener la idea de hacer de Satán el protagonista simpático de un cuadro; solo un desequilibrado, un neurótico podría tener la idea de arrancar al Rebelde de su mansión detestable para conducirle al cielo, interesante y hermoso, con los mágicos recursos del colorido y de la expresión.
Néstor nos mostró infinidad de bocetos de su cuadro y fragmentos en los que estudiaba una actitud, la expresión de una faz o un detalle importante. Repito, la idea era execrable, diabólica. ¡Luzbel redimido!, ¡Luzbel regresando al Cielo!, ¡Luzbel, como el hijo pródigo, volviendo al seno de su padre! ¡Qué horror! Bien hizo Su Ilustrísima en conceder a Néstor el triste honor de ver excomulgado su cuadro. Lo que no obstó para que fuera de una ejecución maravillosa.
He aquí cómo nos historió Néstor su cuadro, que encerraba una teología infernal. ¡Nos horrorizó!...
Siempre he creído que Luzbel será algún día rehabilitado y conducido en hombros al Cielo por la Humanidad. Durante miles de siglos ha vivido desterrado de la gloria, y su sitio, a la diestra de Dios Padre, ha sido indebidamente ocupado por alguien que representa un principio inferior (la humildad y la mansedumbre indudablemente significan fuerzas pasivas, inferiores a las fuerzas activas de la rebeldía y el orgullo), por alguien que no ha cumplido sus ofertas de felicidad y salvación, por alguien que tuvo la vanidad de creer que con su altruismo evangélico podría hacer una revolución moral que arrancara a la Humanidad del mal, rompiendo los lazos que la unían a las manos de Luzbel. No cumplió: el triunfo de sus doctrinas fue aparente. Jesús reinó, pero no dominó, desgraciadamente… ¿Por qué? Fue una simple cuestión de estrategia filosófica, y más que filosófica, fisiológica. El ángel caído aceptó la lucha y con la lucha ha crecido su poder. Jesús subió a las cumbres luminosas del alma, coronó las alturas de la vida moral: Luzbel descendió a los sombríos misterios de la carne, a los rojos abismos de la sangre, a los intrincados laberintos de los nervios, y con esta astuta estrategia pudo manejar los verdaderos y ocultos resortes de la vida. No importa que la filosofía evangélica de la caridad alumbre vivamente desde el Calvario los sistemas éticos más grandes de la Moral moderna. ¿Qué importa que el caudaloso río de la moral cristiana envuelva entre sus aguas el pensamiento moderno? No; lo que importa es ese hilito de agua corrosiva que tiene sus fuentes en la carne, se ramifica por todos los filetes nerviosos y remata en los sentidos; lo que importa no son los grandes sistemas filosóficos, no; son esos pequeñitos móviles, esas pequeñitas y sucesivas aspiraciones, esos pequeñitos deseos, esos pequeñitos ideales, esos pequeñitos instintos, esas pequeñitas voliciones, esos pequeñitos actos sin trascendencia aparente, en una palabra, todo aquello que no tiene fuerza cohesiva para formar un sistema filosófico, un cuerpo de especulaciones, porque fluctúa entre la lucubración abstracta, la sensación delectable y la pasión instintiva. Y, sin embargo, todo eso constituye la filosofía íntima, la filosofía de cada uno; la filosofía activa, la filosofía sin palabras, la filosofía inconsciente. Eso es lo que maneja Luzbel. Ese arroyito nervioso es el Océano turbulento en que boga, con la proa al Infierno, la triunfadora flota de Satán. Desde allí reina y domina con todo el imperio de un emperador absoluto, a pesar de la religión y de las doctrinas de los moralistas; desde allí es el verdadero padre y señor de los cuerpos y de las almas todas, aunque estas se cubran con la blanca veste de la milicia cristiana; desde allí imprime en todos los hombres la huella de su formidable garra… En vano la caridad, el ascetismo y la fe, en vano; en vano la pugna del espíritu para escapar a la caricia de esa mano candente: nada, ni los santos escaparon. Al que fue casto, tentó el orgullo; al caritativo, la gula; al severo moralista adormeció la indolencia física; al incendiado por la fe más ardiente, manchó la ira ciega y la intransigencia apasionada, y en casi todos hizo Luzbel fulgurar la purpúrea llama de la sensualidad, que chispeaba bien como extravío, locura o debilidad de las carnes mortificadas, maceradas, aniquiladas por la penitencia, el tormento o el ayuno; bien como una incontenible efervescencia, como una gran palpitación de la vida en los cuerpos robustos. Todos, todos son esclavos del pecado físico o ideológico, todos vasallos de Luzbel, aunque el pensamiento se eleve por las regiones celestiales, aunque las almas se aneguen en las claridades prístinas de la contemplación mística o se sumerjan en las misteriosas penumbras de la metafísica teológica. ¡Oh, la pureza de pecado, la emancipación del vasallaje satánico es imposible! ¡Entre la Pureza y nosotros está, interceptando las radiaciones divinas, la enorme ala abierta del Rebelde triunfante! ...
Luzbel había sido el hijo predilecto de Dios: de ahí su espantoso poder sobre la Creación. Dios, como buen padre, amaba a su hijo; estaba orgulloso de ver en él esa rebeldía infinita, esa altivez indomable propia de un Dios. Más que un castigo fue una prueba la que le impuso. Pasaron un millón, cien, mil millones de siglos y el hijo expulsado no tuvo un segundo de desmayo, de debilidad, de arrepentimiento. ¿Él odiaba a su padre? No. Le amaba; precisamente porque le amaba no cedía: ceder era renegar de su estirpe, era anonadar de un golpe la Creación de su padre, era hundir en el nirvana oscuro las aspiraciones de perfección de la Humanidad y el Universo. Luzbel sabía que toda la Gloria de su Padre divino la sostenía él sobre sus hombros malditos. Todo el Cielo descansaba sobre sus dos brazos fornidos: el derecho, el Mal; el izquierdo, el Dolor. Luzbel amaba a su padre. El Universo entero tendía á Dios porque él, el Mal; él, el Dolor; él, Satán; él, el Maligno; él, el Rebelde; él, el Expulsado; él, el Bajísimo, aguijoneaba, pinchaba, tentaba, mortificaba, hería a la Humanidad, y como expresión de ese sufrimiento surgía el himno de adoración, la súplica de misericordia, la plegaria sempiterna de dolor, la oración, palpitante de fe y de esperanzas de todos los adoloridos, de todos los que se retorcían en la tierra atenaceados por Satán, de todos los que alzaban las manos al cielo en la aspiración de la felicidad suprema. Luzbel amaba a Dios; era el Divino Pastor, que hincando los ijares de la manada humana la conducía al Cielo. Él era el padre de la actividad y el esfuerzo. Porque él era el padre del Dolor y del Mal. Lubrificaba las almas, las bonificaba para la conquista de las alturas excelsas. Luzbel amaba a su padre; por eso su maldad era infinita y su obcecación fue indomable; por eso pasaron millones de siglos y él seguía tan altivo, tan orgulloso, tan resuelto como el primer día, como el día del castigo en que los arcángeles blandieron flamígeras espadas, y le expulsaron de la Diestra de Dios Padre y le despeñaron en las tenebrosidades del abismo.
Luzbel estaba probado y había llegado el momento del perdón. Jesús mismo, el que luchó con él cuarenta días en el desierto, le perdonaba el haber sido vencido después en la campaña entre la carne y el alma. Jesús, las vírgenes, los santos, los ángeles, arcángeles, serafines, dominaciones, tronos y demás potestades que forman la blanca jerarquía, dijeron al Padre:
-Padre común, que estás en el Cielo, santificado sea tu nombre, te suplicamos que venga Luzbel a tu reino, y así como nosotros perdonamos a nuestros ofensores de la tierra, perdona tú, ¡oh, Padre amantísimo!, a Luzbel en el Cielo.
El Buen Dios le había perdonado; le perdonó desde el momento de la prueba, y a la plegaria de sus hijos quiso manifestar ostensiblemente su misericordia infinita para con el predilecto, para con el hijo que más se asemejara a él, para con el hijo que con la infinidad de su orgullo ponía en relieve la Divina Grandeza de su estirpe. Y Luzbel, no domado, volvió al seno de su padre. ¡Hacía tanto tiempo que los resplandores de la gloria no herían sus ojos hechos ya para las tinieblas, como los de ciertas aves nictálopes!... Conmovido, pero altivo siempre, siempre orgulloso, recibió el beso del perdón, sin que su faz revelara ni asombro ni enternecimiento…
Y se sentó a la Diestra de Dios Padre. Y desde allí miró en torno suyo. Y una sonrisa triunfante alborozó su alma sin que subiera a sus labios: su mirada penetrante veía bajo las albas y luminosas túnicas de los santos, mártires, ascetas y demás que fueron en la tierra ejemplo de virtudes, vio, repito, la huella rojiza de su mano candente, impresa en el momento de la tentación voluptuosa o de la efervescencia de alguna pasión atizada por él… Y ni el Omnipotente ostentaba el blanco deslumbrador de las almas absolutamente puras… Y solo una mujer se alzaba prístina e inmarcesible: la Virgen Madre… Y no hubo ya más distinción, ni de forma ni de esencia, entre el Bien y el Mal, entre la Virtud y el Pecado… Y fue el Gran Cataclismo de la Creación: faltando Luzbel en el Universo, el Universo murió: le faltaba el alma… Y volvió a ser la Nada…
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martes, 10 de mayo de 2011
domingo, 8 de mayo de 2011
EL DESEO INEXPRESADO, Whitman
The untold want, by life and land ne'er granted,
Now, Voyager, sail thou forth, to seek and find.
El deseo inefable, jamás cumplido en la vida ni en la tierra,
Hazte ahora a la vela, navegante, para buscarlo y encontrarlo.
El deseo inexpresado, por la vida y la tierra jamás concedido,
Ahora viajero, hazte a la mar, para buscarlo y encontrarlo.
Incontables carencias jamás satisfechas…
ahora, viajero, zarpa en busca de la vida.
El deseo no expresado, por la vida y el país nunca concedido,
Ahora, viajero, navega tú hacia adelante, para buscarlo y encontrarlo.
Ce besoin indicible, jamais assuré par la vie et le pays,
Maintenant, Voyageur, prends les voiles pour le chercher et le trouver.
Now, Voyager, sail thou forth, to seek and find.
El deseo inefable, jamás cumplido en la vida ni en la tierra,
Hazte ahora a la vela, navegante, para buscarlo y encontrarlo.
El deseo inexpresado, por la vida y la tierra jamás concedido,
Ahora viajero, hazte a la mar, para buscarlo y encontrarlo.
Incontables carencias jamás satisfechas…
ahora, viajero, zarpa en busca de la vida.
El deseo no expresado, por la vida y el país nunca concedido,
Ahora, viajero, navega tú hacia adelante, para buscarlo y encontrarlo.
Ce besoin indicible, jamais assuré par la vie et le pays,
Maintenant, Voyageur, prends les voiles pour le chercher et le trouver.
martes, 3 de mayo de 2011
THIERRY JONQUET Y LA FIEL COMPAÑERA
Al terminar la lectura de "Tarántula", te quedas sorprendido con el intenso relato de Jonquet, que es llevado al cine por Almódovar con el título de "La piel que habito".Para los lectores de este blog causará impresión volver a tener referencia a los acantilados de Normandía, que se relatan en La Disparue de Deauville .
Además ha impactado que se use el sobrenombre de Tarántula para el ser de odio infinito y vengativo, que al final se enamora de quién debería sentir odio eternamente. Así como muchos se enamoran de Tarántula Abracadabra aunque sea la peligrosa Black Widow.
Y por si fuera poco, fascina esa mención a Arsenio Lupin, el ladrón de guante blanco, contemporáneo de Sherlock Holmes, quien escribe una novela llamada "La Aiguille Creuse" recordando esa escena natural de Etretat. No hay que olvidar que el estilo literario de este autor recuerda a "El escarabajo de oro" de Poe, y habría que buscar la lectura de esta aventura, así como la versión del ladrón Arsenio Lupin;siendo perseguido por Herlock Sholmes.
A continuación el obituario publicado en El País, el 16 de agosto de 2009, como "Thierry Jonquet, novelista francés en rojo y negro".
OBITUARIO DE THIERRY JONQUET
"Escribo novelas negras. Intrigas donde el odio y la desesperación se llevan la mejor parte y no paran de machacar a pobres personajes a los que no concedo ninguna oportunidad de salud". Así se presentaba Thierry Jonquet en el libro autobiográfico Rouge c'est la vie (Roja es la vida, 1998). Con su muerte, el 9 de agosto, a los 55 años, la novela negra francesa pierde a uno de los mejores.
Tímido y barbudo, fumador en pipa, Jonquet nace y muere -sus allegados no han informado de la causa de su fallecimiento- en París. Hijo de obreros, milita en la extrema izquierda francesa, primero en Lutte Ouvrière (Lucha Obrera) y después en la Ligue Communiste Révolutionnaire (Liga Comunista Revolucionaria). Durante su juventud, alterna en sus lecturas a Dashiell Hammett con Trotsky. Se trata, en sus propias palabras, "de casar el rojo y el negro" para evitar "un lumbago mental, una luxación ideológica".
Tras licenciarse en filosofía, Jonquet pasa por varios trabajos, entre ellos el de vendedor de jabones, hasta que un accidente de coche le cambia la vida. Durante su convalecencia, decide formarse como ergoterapeuta (profesional que trata trastornos corporales y psíquicos mediante actividad física y manual). Es contratado en un geriátrico y allí se obsesiona con la vejez, cayendo en una profunda depresión. En 1997 escribe sobre esa época en una revista literaria: "Aparcábamos a los pequeños ancianos, esperando a que muriesen. Mi vida profesional se confundía con mis lecturas: negro, verdaderamente negro".
Deja el geriátrico por un hospital para niños con amputaciones, donde encuentra "monstruos sin brazos ni piernas, un concentrado de horror". De allí a un psiquiátrico. Después, profesor en una banlieu (barriada) del extrarradio parisino. Para él nada es casual: "Nunca he creído en el azar. Era yo el que se sentía atraído, como un amante, por esos entornos maléficos". La muerte, la locura y la pobreza inspiraron sus libros, escritos como vía de escape a la angustia cotidiana.
Jonquet mezcla en sus novelas la crítica social y la fascinación por la maldad. Busca historias en las páginas de sucesos de los periódicos, de las que era ávido lector. Esta pasión le lleva a los tribunales en 1998. Ese año publica Moloch, en la que una madre envenena a su hija con inyecciones de insulina. Un abogado cree ver reflejado el caso, aún no juzgado, de una de sus clientes y Jonquet es acusado de violar el secreto de instrucción, pero demuestra ante el juez que se ha basado en los recortes acumulados en carpetas durante años.
Autor de más de 30 libros, en ocasiones publica bajo el seudónimo de Ramón Mercader (el espía que asesinó a León Trotsky). Recibe premios como el 813 de novela policiaca (en 1985, 1993 y 1998) y el Mystère (1993 y 1999). Entre sus libros destacan Ad vitam aeternam (2002), La Bella y la Bestia (1985) y Tarántula (1984), del que Pedro Almodóvar prepara una adaptación al cine bajo el título La piel que habito.
Jonquet concibe su escritura como complementaria a un mundo injusto al que combatir. "La barbarie está ahí, entre nosotros, delante, detrás, estamos rodeados. La novela negra es su fiel compañera". En los últimos años abandona la militancia política, pero nunca se rinde: "Como tantos otros, he aprendido a envejecer poniendo el freno, pero sin renegar a nada, sin olvidar".
Además ha impactado que se use el sobrenombre de Tarántula para el ser de odio infinito y vengativo, que al final se enamora de quién debería sentir odio eternamente. Así como muchos se enamoran de Tarántula Abracadabra aunque sea la peligrosa Black Widow.
Y por si fuera poco, fascina esa mención a Arsenio Lupin, el ladrón de guante blanco, contemporáneo de Sherlock Holmes, quien escribe una novela llamada "La Aiguille Creuse" recordando esa escena natural de Etretat. No hay que olvidar que el estilo literario de este autor recuerda a "El escarabajo de oro" de Poe, y habría que buscar la lectura de esta aventura, así como la versión del ladrón Arsenio Lupin;siendo perseguido por Herlock Sholmes.
A continuación el obituario publicado en El País, el 16 de agosto de 2009, como "Thierry Jonquet, novelista francés en rojo y negro".
OBITUARIO DE THIERRY JONQUET
"Escribo novelas negras. Intrigas donde el odio y la desesperación se llevan la mejor parte y no paran de machacar a pobres personajes a los que no concedo ninguna oportunidad de salud". Así se presentaba Thierry Jonquet en el libro autobiográfico Rouge c'est la vie (Roja es la vida, 1998). Con su muerte, el 9 de agosto, a los 55 años, la novela negra francesa pierde a uno de los mejores.
Tímido y barbudo, fumador en pipa, Jonquet nace y muere -sus allegados no han informado de la causa de su fallecimiento- en París. Hijo de obreros, milita en la extrema izquierda francesa, primero en Lutte Ouvrière (Lucha Obrera) y después en la Ligue Communiste Révolutionnaire (Liga Comunista Revolucionaria). Durante su juventud, alterna en sus lecturas a Dashiell Hammett con Trotsky. Se trata, en sus propias palabras, "de casar el rojo y el negro" para evitar "un lumbago mental, una luxación ideológica".
Tras licenciarse en filosofía, Jonquet pasa por varios trabajos, entre ellos el de vendedor de jabones, hasta que un accidente de coche le cambia la vida. Durante su convalecencia, decide formarse como ergoterapeuta (profesional que trata trastornos corporales y psíquicos mediante actividad física y manual). Es contratado en un geriátrico y allí se obsesiona con la vejez, cayendo en una profunda depresión. En 1997 escribe sobre esa época en una revista literaria: "Aparcábamos a los pequeños ancianos, esperando a que muriesen. Mi vida profesional se confundía con mis lecturas: negro, verdaderamente negro".
Deja el geriátrico por un hospital para niños con amputaciones, donde encuentra "monstruos sin brazos ni piernas, un concentrado de horror". De allí a un psiquiátrico. Después, profesor en una banlieu (barriada) del extrarradio parisino. Para él nada es casual: "Nunca he creído en el azar. Era yo el que se sentía atraído, como un amante, por esos entornos maléficos". La muerte, la locura y la pobreza inspiraron sus libros, escritos como vía de escape a la angustia cotidiana.
Jonquet mezcla en sus novelas la crítica social y la fascinación por la maldad. Busca historias en las páginas de sucesos de los periódicos, de las que era ávido lector. Esta pasión le lleva a los tribunales en 1998. Ese año publica Moloch, en la que una madre envenena a su hija con inyecciones de insulina. Un abogado cree ver reflejado el caso, aún no juzgado, de una de sus clientes y Jonquet es acusado de violar el secreto de instrucción, pero demuestra ante el juez que se ha basado en los recortes acumulados en carpetas durante años.
Autor de más de 30 libros, en ocasiones publica bajo el seudónimo de Ramón Mercader (el espía que asesinó a León Trotsky). Recibe premios como el 813 de novela policiaca (en 1985, 1993 y 1998) y el Mystère (1993 y 1999). Entre sus libros destacan Ad vitam aeternam (2002), La Bella y la Bestia (1985) y Tarántula (1984), del que Pedro Almodóvar prepara una adaptación al cine bajo el título La piel que habito.
Jonquet concibe su escritura como complementaria a un mundo injusto al que combatir. "La barbarie está ahí, entre nosotros, delante, detrás, estamos rodeados. La novela negra es su fiel compañera". En los últimos años abandona la militancia política, pero nunca se rinde: "Como tantos otros, he aprendido a envejecer poniendo el freno, pero sin renegar a nada, sin olvidar".
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lunes, 2 de mayo de 2011
LA IRRUPCIÓN DE LA RESERVA MORAL DE LA SOCIEDAD
Tomando en cuenta que ha Javier Sicilia se le ha considerado un poeta católico, él precisa:
“Vengo de esa matriz pero no soy un vocero de la ideología católica, sino un poeta que gracias a la Iglesia ha podido pensar el misterio de Dios y arroparlo en su alma”, afirmó el poeta, quien aseguró que a partir de la crisis de ideologías derivada de la satanización de la poesía por la Iglesia y los partidos de izquierda, es que su trabajo ha logrado rebasar prejuicios.
La contemplación, el silencio, la música y leer poesía en voz alta son ejercicios que le permiten a Sicilia afinar el espíritu, en su lento y doloroso proceso de encontrar a Dios en su alma mediante la “intuición oscura” que es la poesía. “Espero algún día llegar al silencio y a prescindir de la palabra. Ese momento donde las palabras ya no son necesarias y queda sólo la unión en el silencio. La pura comunión”.
“Vengo de esa matriz pero no soy un vocero de la ideología católica, sino un poeta que gracias a la Iglesia ha podido pensar el misterio de Dios y arroparlo en su alma”, afirmó el poeta, quien aseguró que a partir de la crisis de ideologías derivada de la satanización de la poesía por la Iglesia y los partidos de izquierda, es que su trabajo ha logrado rebasar prejuicios.
La contemplación, el silencio, la música y leer poesía en voz alta son ejercicios que le permiten a Sicilia afinar el espíritu, en su lento y doloroso proceso de encontrar a Dios en su alma mediante la “intuición oscura” que es la poesía. “Espero algún día llegar al silencio y a prescindir de la palabra. Ese momento donde las palabras ya no son necesarias y queda sólo la unión en el silencio. La pura comunión”.
El poeta Javier Sicilia en una carta que envió y que fue leída en la inauguración del encuentro nacional “Los jóvenes en la emergencia nacional”, felicitó que se reúnan “para buscar los mejores caminos que nos ayuden a salir de este infierno cotidiano” que vive México, asimismo les advirtió el camino para lograrlo va ser largo y difícil, pero aseguró que es importante que en Cuernavaca ya empezaron a caminar juntos.
En la misiva señala que con toda razón su querido hermano y amigo Pietro Ameglio ha dicho “que es la hora de la irrupción de la reserva moral de la sociedad”, ustedes son un buen testimonio de ello. Ayer y desde hace 30 días han dado lecciones de solidaridad que son una luz en la oscuridad. Que han sido el corazón colectivo donde mitigar mi dolor, mi angustia, mi coraje, mi indignación ante el mayor dolor que un padre puede tener en la vida”.
Se congratuló que los jóvenes se unan para debatir la agenda que se planteó desde la postura de las víctimas, activistas y defensores de derechos humanos, para rehacer este país.
“Que mejor que sean ustedes, los jóvenes, quienes hoy se reúnan para buscar los mejores caminos que nos ayuden a salir de este infierno cotidiano”.
Sobre la Ley de Seguridad Nacional que buscan aprobar en el Congreso:
“Yo no soy político, por ello les mencioné que un tema vital de seguridad nacional era la defensa de los bosques, resulta que tenemos 40 mil millones de pesos destinados al Ejército y policías en el gobierno federal y no hay un solo avión cisterna para atacar el problema de los terribles incendios de los bosques del norte del país.
“Qué seguridad nacional es la soberanía alimentaria y no depender de la importación de granos, cuya especulación en el mercado lástima a los más pobres… Pero muchos legisladores oyen pero no escuchan, tienen su corazón tapiado, amurallado”.
Mientras México, les dijo a los jóvenes, “tiene los ojos puestos en ustedes, en lo que construyamos juntos con los agraviados y agraviadas de todo el país…. México tiene el corazón lacerado y dolido como nunca, toca a ustedes, los jóvenes de este país, rescatar el futuro que nuestra generación les ha negado”.
Luego les señala que el camino es largo y difícil, “lo importante es empezar a caminar…y en Cuernavaca empezamos a caminar juntos”.
domingo, 1 de mayo de 2011
LA PRIMERA NOVELA
Debido a esta oportunidad inesperada que permitió el salto cuántico, el turning point hacia una vida deseando conseguir todos los sueños en una carrera contra el tiempo.
El autor de este blog les presenta su primera novela:
D E S C A R G A______G R A T U I TA
El antecedente a la creación de este primer trabajo literario es nutrido por muchos de los temas que son tratados en el blog STAY, SPIDER , precisamente en dos posts se explica el origen del nombre del blog y queda expresado la complejidad de los sentimientos que se experimentaron para culminar en esta primera novela, fruto de una voluntad férrea a integrar el mundo de la telaraña a permanecer en el mundo real, he aquí los posts referidos:
AMOR TEJIDO AL PASADO QUE CURA
PERMANECER JUNTO A TI
Y deseando que la lectura a las voces de mi inconsciente les permitan explorar más allá de lo que habían esperado hasta ahora.
El autor de este blog les presenta su primera novela:
D E S C A R G A______G R A T U I TA
El antecedente a la creación de este primer trabajo literario es nutrido por muchos de los temas que son tratados en el blog STAY, SPIDER , precisamente en dos posts se explica el origen del nombre del blog y queda expresado la complejidad de los sentimientos que se experimentaron para culminar en esta primera novela, fruto de una voluntad férrea a integrar el mundo de la telaraña a permanecer en el mundo real, he aquí los posts referidos:
AMOR TEJIDO AL PASADO QUE CURA
PERMANECER JUNTO A TI
Y deseando que la lectura a las voces de mi inconsciente les permitan explorar más allá de lo que habían esperado hasta ahora.
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